El gato que venía del cielo, una experiencia con Takashi Hiraide

Takashi-hiraide

Debo admitir que hasta no hace más de una semana, el nombre Takashi Hiraide, me era completamente desconocido; gracias a una publicación en japonés de la profesora Kaori Hatano, en la que escasamente entendí, supe que un autor recientemente famoso en Japón estaría de visita en Medellín. Es obvio que aunque seamos amantes de la cultura de Japón, no lo sabemos todo ni conocemos en detalle la vida y obra de sus escritores. Entonces, hicimos la tarea de buscar un poco acerca del afamado escritor y por casualidad nos dimos cuenta que el título de su primera y tan reconocida obra, tenia relación con una noticia que curiosamente estábamos publicando en ese momento en nuestra web… también hablaba de gatos!

Takashi Hiraide fue uno de los invitados al Hay Festival Medellín, su presentación el jueves 28 de enero a las 4:30 de la tarde en el Parque Explora, nos tenia llenos de expectativas, queríamos incluso aprovechar la oportunidad para conseguir su libro y quizá, lograr un autógrafo. La presentación comenzó con poco público, una transmisión en directo por Telemedellín y haciendo de interlocutor con Hiraide san, el escritor bogotano Álvaro Robledo. Un evento muy bien organizado por parte del Hay Festival, quienes además facilitaron al público la posibilidad de acceder al sistema de traducción simultánea, ya que Hiraide san no habla español.

Siempre decimos que aunque somos amantes de la cultura de Japón, aún no lo sabemos todo; pero lo cierto es que en una mínima parte si conocemos las formas y el protocolo que, de alguna manera, se debe seguir con un Japonés, más aún cuando se trata de uno que vivió en su infancia las consecuencias de la posguerra.

Personalidad amable pero con el temple y la disciplina característica de los japoneses de su época; considero que antes de hablar con un Japonés, no basta con decir que lees a muchos otros autores japoneses, eso no te hace conocedor de su cultura, y un punto importante a la hora de hablar con un japonés, es que no todo lo que piensas en español puede traducirse tal cual a su idioma, a veces los escritores occidentales se emocionan cuando hablan y convierten en una poética casi incomprensible, todo lo dicen.

Fue el caso de la conversación entre Hiraide san y Álvaro Robledo, el segundo inicia su presentación con una pregunta donde esperaba encontrar la profunda divinidad del estado en el que Hiraide san, quizá, escribió su libro; pero sucedió lo que siempre pasa a la hora de usar palabras tan complejas del español y querer buscar la forma de llevarlas al japonés, al parecer el traductor en su afán por explicar lo difíciles que eran, le dio a Hiraide san un contexto al cual, lo único que pudo responder fue: “Creo que me invitaron para hablar de mi libro ¿no?” obviamente lo dijo con cierta gracia pero su vez con la certeza común en las expresiones de un japonés de su edad.

Poco a poco la conversación trato de buscar el norte, lo cierto es que Hiraide san, lo manejo muy bien y alcanzo a realizar una presentación muy sensible, al puro estilo japonés. Fue como una sesión de Ikebana, con una maestra experta que espera que sientas el significado de las flores solo con ponerlas en el jarrón, o como una muestra de un maestro de bonsai que no expresa mucho con sus palabras, pero lo dice todo cuando da forma al árbol; en sus puntuales y tranquilas palabras, quedo claro que “El gato que venía del cielo” tuvo la fortuna de ser escrito a partir de un momento cotidiano (Típico de la mayoría de los artistas y escritores japoneses) pero cargado de ese poder que la cultura japonesa le da a lo efímero, lo imperfecto, lo insignificante, los detalles que parecen ser imperceptibles para la mayoría, y fue en ese “Wabisabi” (por así decirlo) que la obra de Hiraide san se fundamentó para ganar el respeto incluso del Premio Nobel de Literatura Kenzaburo Oe.

Tuvo también la fortuna de haber sido traducido en forma tan bella, que los múltiples idiomas a los que fue llevado, lograron captar la elegante y sensible prosa original de su escritura japonesa. Pero vuelvo e insisto, en la entrevista, por asuntos de tradución y por lo complejo que es el español, era muy importante saber que se hablaba con un japonés y que sus expresiones son bastante diferentes a nuestra complicada gramática.

Fueron realmente cortos los 60 minutos que duró la presentación, sin embargo bastaron para conocer un poco la influencia de Hiraide san, el porque decidió plasmar en un libro un trozo de su propia historia personal; tuvimos la oportunidad de conocer algunas de sus cicatrices emocionales causadas por los difíciles momentos por los que pasó Japón tras la posguerra, la explosión de la burbuja económica y la muerte de Emperador Showa, Hirohito.

Retomo, fueron muy cortos los 60 minutos, salimos del recinto con la sensación de que algo faltó en el evento, aún no tenemos claro que fue, pero esa fue la sensación. 

Finalmente, decidimos aprovechar la oportunidad. Gracias a Kaori sensei, pudimos presentarnos ante el autor con mejor detalle, ella le habló de nuestra labor mediadora en la ciudad de Medellín, con los eventos en pro de la cultura japonesa. Con una sonrisa inclinó su cabeza y nos dio las gracias por ello, luego abrimos su libro y amablemente le pedimos su dedicatoria, una impecable caligrafía con un lapicero de tinta plateada, incluía los Kanji de RyuHiKai y luego, su estilizada firma. Ahora nos quedaba el compromiso de leer su libro, pues como lo dije al principio, solo hasta hace una semana conocimos de este autor.

Ya dentro de la obra, con varios capítulos avanzados, entendimos todo lo que Hiraide san expresó en su presentación, la obra es Japón en si mismo, cada detalle en el jardín, el Gato que venia por el callejón del relámpago, los clin clin del cascabel, la libélula y como la magia del japonés nos empieza a jugar divertidas pasadas tras la lectura, ¡Si! fue tan curioso, escrito en español pero era como leer en japonés, fue el caso de la línea donde la anciana decía: “Es un auténtico fastidio” y la mente por ese instante realmente leyó: “Mendokusai”.

Es una historia que atrapa desde las primeras líneas, pero aún sigo pensando que en la presentación del autor en el Hay Festival, no estuvo presente esa misma sensación, no sentí que me atraparan; sonará quizá a una mala critica, pero sentía la necesidad de escribirla, soy de los que cree, que todo evento debe tener la premisa de ser creado para que sus asistentes lleguen a él y salgan mejor de lo que entraron.

Lo cierto es que si no me doy la oportunidad de acceder al libro, acercarme al autor, decirle “Medellin yokozo” y luego tomar el libro en el metro para empezar a leer; si no es por esos simples pasos… lo que paso en el evento, realmente no cumplió mis expectativas. Tal vez eran muy altas, pero espero sinceramente que quienes estaban allí, al menos hubieran salido mejor de lo que entraron solo por el contenido de la entrevista, en lo personal, creo que a la charla le faltó bastante y no creo que haya sido culpa de Hiraide san, no se si fue su entrevistador, no se si fue el traductor, creo mas bien que fue nuestro español, complicado y fastidioso español que es tan difícil expresar en japonés; ahora solo queda terminar de conocer  a Hiraide san a través de sus líneas, lo único que puedo decir a quienes leen esta crítica crónica de una experiencia tan corta, es que el libro es realmente hermoso y espero que quizá, como muchas otras obras literarias japonesas, sea llevado a un anime o una película, con certeza sería un tesoro para los seguidores del cine japonés, espero que quienes lo hayan leido, se animen a escribir un poco tras esta nota o que quienes lo vayan a hacer, compartan después sus impresiones.

Autor entrada: Masaru

Fundador y director de RyûHiKai Corporación Cultural. Gestor y mediador cultural Colombia - Japón; apasionado por la cultura de Japón, sus tradiciones y manifestaciones contemporáneas, coleccionista de figuras de personajes de Anime y Manga, fanático del anime, el manga, el rock y el pop japonés. Autor, editor y administrador de RyuHiKai.com

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